viernes, 18 de septiembre de 2015

Y papá Estado se reservó el monopolio de la violencia...


       Andaba yo leyendo las noticias de ayer y veo algo que esperaba ver hace bastante: han salido a la luz grabaciones de audio de la trama Gürtel, grabadas por una funcionara de Boadilla del Monte, protagonizadas por la mismísima secretaria de Correa, y lo que hay dentro no me asombra, me repugna.

      En ellas se habla sobre Bárcenas, el Señor Ladrón, el mafioso de los años 20, realmente, si la corrupción española no fuese esperpéntica, Bárcenas sería un Alphonse Gabriel Capone de nuestros días, y con pelo, claro que Bárcenas no se codeaba precisamente con Big Jim y Jack Machine Gun, si no con unos chapuceros, ladronzuelos venidos a más.
     En la grabación se habla de putas, sobres, sobornos, comisiones... lo típico de la corrupción, pero también se habla de amenazas, en concreto se habla de una amenaza de Correa, y cito textualmente: "como alguno me traicione, ya puede esconderse porque está muerto".
        Como ya he dicho, éstos mafiosillos necesitan recalcarlo, a Capone no le hacía falta, a Bárcenas tampoco, estaba claro con ambos que podían hacer rodar cabezas, pero ese no es el tema...
Vivimos en España, que fundamenta la forma de coerción estatal en los trabajos de Max Webber, donde el Estado se reserva el monopolio de la violencia o la delega de manera expresa, por ejemplo en la seguridad privada, pero lo cierto es que no es así.
El estado no tiene el monopolio de la violencia, tiene el monopolio de la violencia "blanca", de la legal, de permitir que un policía te de un porrazo, de permitir que echen tu puerta abajo y te detengan con una rodilla en la cara, pero existe otra cara de la violencia, y esa es la preocupante.

      Partimos de una base: la corrupción afecta al gobierno en todas sus instituciones, en todas y cada una de ellas, y la misma gente consabida corrupta, partidista e interesada es la que tiene el monopolio de la violencia en sus manos.
      ¿A qué viene ésto? Fácil: en cuanto ha salido a la luz la grabación, la secretaria ha salido por patas acojonada, de hecho, temiendo por su vida, y la funcionaria que destapó el asunto, está en la puta calle aun habiendo aprobado unas oposiciones, con la vida patas arriba, mientras tanto, la mayoría de acusados están en la calle.

     Ojito a lo que voy a decir: si alguno se piensa que alguien va a defenderlas, se puede olvidar, van a ir a por ellas desde la administración, por lo civil y por lo criminal, y van a ser intocables aun pudiendo demostrarse el uso mafioso de las instituciones.
   No digo que la policía no las defendiese, probablemente muchos montarían guardia a diario en la puerta, o que nadie las quiera contratar, muchos lo harían, pero no pueden. No pueden porque quienes son el enemigo están por encima.
 
¿Quieres contratarlas? Mañana te va a ir una inspección de trabajo, ¿Todo en regla? Pasado va la de sanidad, ¿la pasas? Al siguiente será hacienda, ¿cobras alguna subvención o tienes una ventaja fiscal? Ve preparando el pañuelo para despedirte de ellas.
 Y, ¿qué decir de la policía? Si no hay orden, no hay vigilancia, y obviamente, nuestro ministro del Interior no va a recibirlas, así que están atados de manos y pies.

   Vamos a trasladarnos al otro lado del charco, abrid un poquito la mente y pensad por vosotros, allá vamos: Una serie de corruptos tienen un plan para dar un pelotazo, que incluye, como suele pasar con la corrupción, licencias de urbanismo y el uso partidista de las instituciones. En éste caso concreto es la expropiación forzosa de un rancho ganadero.

En realidad, EEUU no reconoce la expropiación de terrenos de forma forzosa si no es para el uso público, y si se hace, tiene que ser público durante al menos 50 años, así que se limitaron a reclamar un millón de dólares por dejarle quedarse, alegando que el contrato de propiedad es anterior a la fundación del actual estado y no es válido, pero existe precedente, se admitieron los contratos firmados por españoles y franceses, por la república de Texas y el Gobierno Inglés conforme las tierras pasaban a formar parte de las Colonias Independientes.

El gobierno, haciendo uso de su teórico poder, tensó la cuerda mediante la violencia, mandó a sus agentes, usó sus medios para acusar a Bundy de okupa, cuando los tribunales dijeron de que de okupa nada, que es un caso muy complejo y que de momento es propietario, lo acusaron de racista, cuando se demostró que no, lo acusaron de provocar una guerra civil en EEUU.
Y cuando todo eso no valió, entró en juego la violencia y la coerción mediante las armas. Igual no pensaron demasiado en ello antes de hacerlo, pero EEUU reconoce la legitimidad de las milicias, y los milicianos están libres de crimen hasta que los juzgue un tribunal, tal cual pasa con un policía o militar, no se puede ordenar su detención hasta que termina el trabajo, así que las milicias se pusieron en marcha y se atrincheraron en el rancho, armados hasta los dientes, y el gobierno Estatal y Federal capitularon ante la eventualidad de un conflicto armado a pequeña escala.
Obviamente el gobierno es más fuerte, podría entrar la caballería blindada de la Guardia Nacional y tomar el control sin bajas, pero... ¿Y luego? Luego, efecto llamada, un peligroso precedente matar a tu población por el control de una tierra que está en los tribunales en un país fuertemente armado, con un porcentaje de veteranos de guerra, cazadores de larga distancia o tiradores alto.

Curiosamente, pocos meses después, varios de los que organizaron aquel tinglado desde el gobierno, terminaron detenidos y están bajo investigación por corrupción urbanística, sobornos, asuntos con putas y droga, evasión fiscal... En EEUU, el IRS no perdona ni a Cristo, no perdonó ni a Richard Nixon, pero ésto es España, y aquí si perdonan.

Perdonan pagar impuestos, el ministro de hacienda va por ahí hablando de expedientes de hacienda, secretos, tan secretos como si publicasen el historial médico de una persona en un periódico, perdonan la corrupción, perdonan el tráfico de influencias... y no podemos hacer nada.

Destruir una vida es fácil, no necesitan un sicario, no necesitan usar a sus agentes, ni a sus jueces, sólo necesitan condenarte al ostracismo. Sin trabajo, repudiado por la gente por miedo a represalias, mirando detrás de cada esquina por si te pasa algo... te han matado en vida y no puedes hacer nada, han ganado ellos: vas a vivir con miedo hasta el punto de querer morir, mientras ellos siguen con putas, drogas y contratos, y si no son ellos, serán sus testaferros mientras ellos se pasan un tiempo en un módulo de respeto de un cárcel pagada con dinero público, jugando al mus, con un preso que les limpia hasta el culo a cambio de la promesa de una ayudita cuando salgan del trullo, y al salir, vuelta a los negocios que dejaron en manos de sus colegas.

Hay solución a la corrupción, echarles, quitarles el poder de tomar decisiones económicas sin previa consulta, impedir que mangoneen al país, pero en éste caso no se trata de eso, se trata de solucionar el miedo que imponen.

La Mafia del Alcohol imponía el miedo en EEUU, hasta que el miedo explotó, y explotó y transformado en personas de carne y hueso, desde arriba hasta abajo, personificada por "Little Mel", Melvin Purvis del FBI y Eliot Ness de la oficina del tesoro y, como cada vez que explota el miedo, lo hace con violencia.
La carrera de Purvis terminó después de que matase a John Dillinger, el legendario ladrón de bancos, y la de Ness, al encerrar a su archienemigo, Capone, curiosamente, ambos acabaron bastante mal, algo a lo que se refirieron como "el precio de la incorruptibilidad", pero fue el precio asumible por ellos, y España camina en esa triste línea.

Es obvio que los españoles, en general, somos gente paciente, muy paciente, y diría que magnánimos en conjunto, al fin y al cabo no ha corrido la sangre.
Por ahí hay un papanatas que proclama que "el miedo va a cambiar de bando", pero ni sabe de miedo, ni sabe de bandos, de hecho, pertenece por deseo propio a los que ejercen ese miedo a día de hoy, a los que tienen el poder ilimitado e intocable, a los que mienten, a los que no son consecuentes con sus campañas, que no son sinceros, que son todo fachada, escoria de la peor clase: políticos profesionales.

La verdad es simple: hay dos bandos, los que ejercen el miedo, y los que no, los malos y los buenos, los ladrones y los trabajadores, los corruptores y los incorruptibles, siempre fuese así y siempre será.
¿Como cambia el miedo de bando? Cuando los buenos, los trabajadores, los incorruptibles, asumen el mando de su vida, asumen que para que los tiranos triunfen basta con bajar la cabeza, basta con creerse lo que te dicen, que ellos velan por ti, que cuando salgan unos, los siguientes velarán por ti, que les des el poder, les des tu dinero, tus manos, tus creencias, tu vida, que ellos las custodiarán de forma justa.

El miedo cambia de bando cuando el justo enarbola su bandera, acepta el sacrificio voluntario, la donación, el desprenderse de lo que no necesita sin necesidad de tener un buitre burócrata, un valedor de los corruptos, por iniciativa propia o por necesidad, y toma el partido que le corresponde, cuando se convierten en parte de su comunidad, se igualan a sus semejantes, aceptan la libertad del resto como la suya propia y pelean por ella, cuando tienen la consciencia de que los lobos morderán, y les reciben con perros y les quitan a los lobos la carne de la boca.

Mucho tiempo han corrompido, han vendido sueños y esperanzas, han creado separación, odio, rencillas, todo por codicia, han separado al obrero del burgués, al estudiante del trabajador, al creyente del ateo, al rico con el sudor de su frente, que los hay, del pobre. Han controlado, han forzado la corrupción en los menos favorecidos, han forzado a negocios a ilegalidades para poder sobrevivir, han estrangulado la solidaridad y la han cambiado por egoismo, han creado desigualdades, han dado trato de favor entre colectivos para crear envidias por parte de otro, y todo ésto lo han hecho de forma consciente, no ha sido un accidente, ha sido una compra de voluntades.

El fin de los ladrones de bancos lo marcó una bala en la cabeza de Dillinger, el fin de la tiranía Nazi lo marcó un soldado soviético ondeando una bandera en las ruinas del Bundestag, el fin del Telón de Acero lo marcaron mazas contra el hormigón del Muro de Berlín, y el fin de la corrupción en España no lo va a marcar un partido político pseudo izquierdista que reclama el poder absoluto, lo marcará la iniciativa privada, la solidaridad sin control burocrático de los de arriba, y el fin del miedo lo marcarán, si hay suerte, civiles defendiendose o defendiendo a los que no pueden por sí mismos, de forma legítima con un arma en la mano.


   

domingo, 6 de septiembre de 2015

La paradoja del clavo y el martillo.



Hace un tiempo leí por ahí algo que en mi cabeza se ha convertido en la "paradoja del martillo y el clavo", por resumir, la sociedad está yendo, y me niego a decir avanzando o evolucionando, porque no lo es, por un camino donde se quiere intentar llegar al riesgo cero, cosa imposible, a base a prohibiciones de todo lo que, de alguna forma, pueda ser peligroso en manos de alguien o pueda causar una conducta negligente.
 Podría poner el ejemplo de las drogas, duras o blandas, son ilegales, no porque te vayas a matar tú, si no porque causan ciertos efectos que pueden terminar en conductas que atenten contra la seguridad pública o sean peligrosas para terceros, aunque está por ahí el caso del alcohol, que es legal, pero bueno.

El diagrama es simple, una persona se droga, pongamos con ansiolíticos, esa persona coge el coche, se duerme al volante, o se salta un semáforo, atropella a alguien y lo mata. Obviamente esa persona no debería haber cogido el coche drogado, es ilegal, tampoco debería conducir en estado de somnolencia, y tampoco se debería haber saltado el semáforo, lo cual es ilegal también.
Así pues, la alarma social decide que mejor se limitan de forma exagerada los analgésicos que provocan somnolencia, así nadie puede tomarlos y hacer una burrada por inconsciencia, por desgracia para el que no es un inconsciente, que un subnormal pueda liarla le condiciona su existencia.
Sin ir más lejos, yo tengo ataques de ciatica, recuerdo de una hernia, y sufro de migrañas, así que cuando la ciática no me deja dormir, me desencadena una migraña, cosa que se resuelve con cualquier hipnótico o analgésico de cierta fuerza, te lo tomas, se te va el dolor, te quedas frito y al día siguiente eres medio persona, pero no, me toca apretar los dientes y juntar nolotil para la ciatica y cafeina para la migraña, que la mitiga.
Igualmente, aun siendo recetados, hay muchos accidentes donde intervienen medicamentos, porque la gente se comporta de forma irresponsable.

La paradoja es que sin el martillo, en éste caso las pastillas, yo no puedo usar el clavo, que vendría a ser hacer vida normal, así que si me prohíbes el martillo, me dejas sin hacer nada, pero yo tengo que clavar el clavo, lo cual es peor. Según ciertos estudios, una migraña es incapacitante hasta el punto de compararse con una ceguera, ahora ponte al volante con migraña, sencillamente no tienes reflejos. Así pues, porque podría darle un martillazo a alguien, no me dejan clavar un clavo.

Por seguir con el ejemplo, cualquier tipo de artefacto que pueda ser usado por una imaginación sádica como arma tiene posibilidades terminar siendo prohibido. Por poner un ejemplo absurdo, en Alemania están prohibidos los nunchakus porque puedes estrangular a alguien con ellos, obviamente hubo algún motivo oculto detrás, probablemente un crimen cometido de esa forma que creó jurisprudencia, porque no deja de ser una cuerda con dos palos, lo mismo que una comba.

Ahora bien, aunque las películas de artes marciales los muestren como arma, no lo son, son un objeto de exhibición, algo que se usa para hacer malabares, igual que un diábolo, que por cierto es una cuerda con dos palos, o un bolo, que no deja de ser algo que recuerda a una porra, y que pesa bastante.
Obviamente, ambas cosas podrían usarse como arma y dejar seco a alguien y sólo hace falta un crimen, una campaña por parte de la prensa y la alarma social para convertirlos en objetos calificados como peligrosos.

Y volvemos a lo mismo, lo que la sociedad percibe como peligroso. Yo siempre llevo una navaja encima, cuando voy al campo llevo un hacha, en el coche llevamos una pala desde que pinchamos y el coche se quedó embarrancado y no podíamos meter el gato.
La gente te mira raro cuando lo dices, o sacas la navaja, la miran con miedo, ya no diré cuando estás sentado en el campo haciendo algo con el hacha, como afilar o descortezar un palo para usarlo de bastón, y pasa alguien y te ve, o ve el hacha en el lateral de mochila.
Simplemente sienten miedo, les han dicho que deben tener miedo, sin embargo, el que está acostumbrado a usarlas no las teme. Hace un tiempo, estando de vacaciones en mi pueblo, iba andando por ahí y había un par de tíos cogiendo castañas verdes, al verme pasar me dijeron que si les dejaba un momento el hacha, engancharon una rama, cogieron las castañas y me la dieron. ¿Hubo algún peligro ahí? Ninguno, ni a nadie se le pusieron los ojos como platos al ver un hacha de derribo enorme y con el filo como para afeitarse.
También es cierto que yo saco mi navaja alegremente, porque no le tengo miedo. Puedo decir que la saqué en mitad de un bar para cortar un bocata de una tapa en dos y medio bar me miró como si fuese a atracarlo, mientras ellos tenían cuchillos en la mano, más grandes que mi navaja.