Si algo nos han enseñado las películas de vaqueros, es que durante la época del "Far West", o la conquista del Oeste americano, todo eran tiros, putas, asaltos de los indios y un descontrol anárquico que sólo podía solucionarlo el actor guaperas, y exmilitar, de turno y ésto es completamente... falso.
En general, tomamos como la conquista del Oeste la colonización del Territorio de Lousiana, comenzando con la búsqueda del Paso de Noroeste por parte de la expedición de Lewis y Clark, quizás una de las últimas expediciones "a ciegas", sin contar la conquista de la Última Frontera, llegaron hasta Oregón. Años después, otra expedición patrocinada por la presidencia de las Colonias Unidas (ya Estados Unidos formalmente), a cargo del Mayor Long estimó que era una zona inhabitable y que no interesaba más allá de zanjar la disputa con los españoles sobre la propiedad de las tierras, y ahí se abrió la veda a los colonos, sin interés estatal, esa tierra no era de nadie, y aun ni estaba claro a qué estado se iban a unir, llegando a negociar con los españoles con la Declaración de Independencia en la mano.
En general, la colonización de hizo de forma bastante aleatoria, un grupo de personas se pertrechaba, montaban una caravana y vagaban en dirección al Pacífico hasta encontrar una zona viable para vivir, se firmaban contratos privados de propiedad, se le asignaba un nombre, y puerta, acababa de nacer un pueblo, otras veces eran posiciones avanzadas del ejército, conocidas como "Fort xxxxx", emplazamientos mineros o cruces de caminos señalados en mapas donde crecían pueblos alrededor de fondas, simple y pragmático.
La vida no era fácil en el sentido de cómoda, pero tampoco era peor que en las ciudades y, en general, era mucho menos violenta, la imagen del pistolero ladrón, asociada a Billy el niño o a Jesse James era extraña y solían tener carreras realmente cortas, con un gran golpe y una gran cacería contra ellos al poco tiempo, sin embargo, los mangantes de medio pelo, contrabandistas y cuatreros estaban a la orden del día, además de los salteadores de caminos, exáctamente igual que en la Vieja Europa, que propiciaron la aparición de la Guardia Civil en España por ejemplo. Siguiendo con el pragmatismo existente, pronto aparecieron muchos voluntarios para proteger el transporte de mercancías o personas, y eran realmente efectivos, organizaciones como los Bald Knobbers garantizaban el traslado con un seguro del coste de la mercancía más un 25%, o los Pinkerton, que llegaron a inspirar pavor hasta al ejército regular, y era una idea pésima meterse con ellos, armados hasta los dientes y con redes de influencia enormes, llegando a la presidencia, era firmar una ejecución el robarles.
Además, aparecieron organizaciones "públicas", como los Marshall o los Texas Rangers, que eran agentes de contrato, es decir, semimercenarios a los que se podía contratar para saldar un problema, con la ley de tu lado, o se empleaban por su cuenta dando caza a delincuentes varios. Obviamente, las recompensas eran algo común, podían ser públicas o privadas, ofrecidas por el Estado o por una población o persona en particular se anunciaban en periódicos, y cualquiera podía cobrarla, siempre que no fuese militar, en cuyo caso se consideraba servicio público y se abonaba el 50% en la siguiente paga.
Las recompensas se ofrecían por llevar a juicio al sospechoso, pues la ley exigía que se demostrase su culpabilidad, habiendo casos flagrantes donde un delincuente se libraba porque no quedaba nadie para testificar, sin embargo, la mayoría no llegaban al juicio, cometían la estupidez de desenfundar o de amenazar al agente, lo cual les daba derecho a disparar, como a cualquiera.
Los Marshall eran especialmente hábiles con ésto, siendo figuras públicas su cometido era perseguir al delincuente, independientemente del Estado, y llevarlo a donde se le reclamaba, aunque se podía entregar en otra población y el juez daba un papel firmado que servía como comprobante del trabajo, y se pagaba en el juicio, recompensa más la demora. El Marshall más famoso es probablemente Wild Bill Hickok, el cual protagonizó el primer "duelo al Sol" registrado.
Aunque muchas gente crea lo contrario, los duelos eran algo muy extraño y, para la época, habían desaparecido prácticamente, la mayoría eran simples peleas donde uno desenfundaba, a menudo borracho, y el otro respondía disparando primero por salvar su vida, otros eran asesinatos encubiertos donde se usaba la excusa del duelo para librarse de la horca. Aun así, la mayoría de poblaciones terminaron declarando los duelos a revolver ilegales, pasándose a resolverlo a puñetazos directamente
La conquista de La Frontera trajo consigo una proliferación inusitada de armas, prácticamente todos los hombres portaban un arma de fuego y un cuchillo cuando salían del asentamiento, y muchos de ellos, los más pudientes o gente especialmente sensible a los asaltos, llevaban un arma corta, normalmente un revolver, primero de avancarga y luego de cartucho.
Efectivamente, los revólveres eran algo no tan común, y era peligroso en cierta medida llevar uno, pues ocultarlo era delito y era una excusa perfecta para recibir un disparo "en defensa propia". Las armas más comunes fueron durante mucho tiempo los mosquetes, carabinas y escopetas, el famoso revolver peacemaker de Colt fue algo tardío, y sucedió a los famosísimos Colt Dragon y Remington New model army de avancarga, temperamentales y muy potentes, eran armas de defensa personal muy efectivas, pero eran caras, muy caras.
Por ejemplificarlo, un Remington costaba 21 dólares por correo, cuando el precio de un caballo ramplón solía ser de unos 40 o 50 dólares, dejando fuera de lugar semejante gasto para la mayoría, mientras una escopeta costaba entre 10 y 15 dólares, dependiendo de la zona, y siendo más útil para la caza y la defensa personal en campo abierto
Como curiosidad, el Colt Peacemaker, con cinturón y pistolera, se podía conseguir por 15 dólares por correo, incluso por menos en ferias, popularizando el uso del arma personal corta.
Utilizar el arma para matar a alguien era algo extremadamente raro para la población en general. Había muchos supuestos donde estaba justificado, defensa propia, defensa de los bienes personales eran las más comunes, a veces ciertos juzgados permitían que se usase para vengar afrentas públicas, aunque era algo poco común, pues existía la figura del juez de paz, que podía multar, obligar a indemnizar, la disculpa pública o la expulsión del asentamiento para evitar el baño de sangre. El castigo por asesinato era indefectiblemente la horca, el mismo castigo se daba a cuatreros, ladrones reincidentes o ladrones de caballos, aunque rara vez llegaban a la horca.
Si bien matar estaba prohibido, matar a un chino, mexicano o indio era algo que carecía de importancia real, normalmente se administraba una multa para compensar a la familia y se zanjaba el asunto, excepto por convenios especiales y para militares y Marshalls, donde estaba prohibido oficialmente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario